Los tiempos de cucaracha y un plan escrito en una servilleta
Australia me enseñó muchas cosas. Una de ellas fue que los sueños no siempre empiezan en el lugar que imaginás.
Mientras buscaba trabajo relacionado con mi experiencia en marketing y desarrollo de productos, conseguí un puesto part-time en una pequeña empresa de innovación llamada Inventor. Trabajaba con un grupo de jóvenes ingenieros brillantes creando productos nuevos y aprendiendo todos los días.
Pero esa era solo una parte de mi vida.
La otra transcurría en el mundo de la hospitalidad: eventos, catering, restaurantes y largas jornadas de trabajo. Ahí fue donde nació el famoso "equipo cucaracha".
Nos llamábamos así porque el uniforme era completamente negro: camisa negra, pantalón negro, medias negras, zapatos negros. Todo negro. Y ni hablar de combinar tonos distintos porque eso podía significar un reto o algo peor.
Pasábamos horas armando eventos, sirviendo mesas, preparando cafés, levantando platos y desmontando salones. Eran jornadas largas, agotadoras y, al mismo tiempo, muy divertidas.
Fue durante uno de esos eventos cuando ocurrió algo que nunca voy a olvidar.
Estábamos esperando detrás de escena para comenzar a trabajar. Sofi, que ya se había convertido en supervisora gracias a su capacidad de organización y liderazgo, me preguntó por mis planes.
Y por primera vez me animé a contarle que quería crear una marca.
Hasta ese momento la idea estaba solamente en mi cabeza. Era un sueño bastante difuso, sin forma concreta.
Sofi escuchó atentamente y, sin perder tiempo, agarró una servilleta del evento y empezó a escribir.
Ahí mismo comenzó a diagramar los pasos que debía seguir para desarrollar los primeros productos, organizar ideas y convertir ese sueño en algo real.
Todavía recuerdo ese momento porque fue la primera vez que sentí que FINS podía existir de verdad.
Siempre digo que es importante tener un plan.
Yo tenía uno.
Y estaba escrito en una servilleta.
Ese fue el primer plan de acción de FINS.
