La decisión que cambió todo
Estoy convencida de que FINS nunca hubiese nacido si no hubiera tomado la decisión de irme a vivir a Australia.
En 2016 tenía una vida que, desde afuera, parecía perfecta. Vivía en Buenos Aires, tenía un buen trabajo, un departamento que me encantaba y disfrutaba de los fines de semana entre el río, el wakeboard y los amigos. Estaba cómoda. Muy cómoda.
Pero también había algo que me hacía ruido.
Trabajaba en retail y, aunque disfrutaba muchísimo lo que hacía, empecé a preguntarme si realmente quería vivir para siempre con ese nivel de estrés. Recuerdo mirar a algunos de mis jefes y pensar: “No estoy segura de que este sea el camino que quiero para mi vida”.
Por esa época, mi amigo Francisco ya se había instalado en Australia después de viajar por el mundo. Entre sus historias, las playas, el océano y la idea de una vida diferente, una semilla empezó a crecer en mi cabeza.
Y cuando una idea se instala en mi cabeza, generalmente termina sucediendo.
Meses después confirmé algo que ya venía sintiendo hacía tiempo: necesitaba estar cerca del mar. La ciudad me había dado muchísimo, pero cada vez sentía más fuerte el llamado de los espacios abiertos, la naturaleza y la aventura.
Así que rendí el examen de inglés, preparé los papeles y, en agosto de 2016, llegó la noticia que estaba esperando: me habían otorgado la Work and Holiday Visa para Australia.
La aventura comenzaba.
Vender todo para empezar de nuevo
Hay algo curioso cuando uno se va a vivir al otro lado del mundo: las aerolíneas permiten llevar prácticamente la misma cantidad de equipaje que cuando te vas de vacaciones.
Eso me obligó a hacer algo que terminaría marcando mi forma de ver la vida: desprenderme de casi todo.
Vendí ropa, regalé cosas, vacié placares y reduje mi vida a unas pocas valijas. Lo que al principio parecía una necesidad logística terminó convirtiéndose en una filosofía.
Con los años entendí que las cosas materiales pesan. No solo físicamente, sino también mentalmente. Y que para moverse libremente, muchas veces hay que viajar liviano.
Sin saberlo, ese proceso de desapego también estaba preparando el terreno para todo lo que vendría después.
Incluido el nacimiento de FINS.
